Proyecto Pastoral

Introducción

La comunidad cristiana de nuestra residencia, recibe mucho de la serena presencia de quienes son de edad avanzada y desempeñan en esta etapa de la vida una peculiar forma de evangelizar, que la Iglesia siempre ha apreciado, lo que lleva consigo un deber triple hacia ellos: acogerlos, asistirlos y valorar sus cualidades.

Las diversas circunstancias sociales propician, cada vez más, que un grupo numeroso de personas mayores vivan en residencias dotadas de los medios adecuados para su atención y asistencia, proporcionándoles una calidad de vida donde se vean satisfechas, no solo las necesidades materiales, sino también aquellas otras que afectan a la dimensión espiritual de la persona.

El deseo de prestar una atención integral a nuestros Mayores, nos mueve a atenderlos también en su dimensión espiritual,  proporcionándoles la asistencia religiosa que necesitan, respetando siempre sus creencias y costumbres. Según el artículo 113 de Directorio “en nuestras residencias no habrá discriminación religiosa ni racial….”

La visión global de la persona y atención integral a la misma, es lo que justifica el desarrollo y puesta en marcha de este Proyecto de Pastoral, atendiendo a la importancia de la dimensión espiritual de las personas mayores, como nos aconsejan nuestras Constituciones. “Ayuden a los ancianos a ofrecer sus años y sus achaques unidos a los padecimientos de Cristo. Respetando siempre su libertad, procuren que reciban los Sacramentos y que no les falte nuestra presencia y nuestro aliento en los últimos momentos” (Const. art. 158)

La atención personal y religiosa tiene un carácter específico en todos nuestros  Centros. La mayoría de los residente/usuarios se declaran católicos. La filosofía de nuestros Centros trabaja el concepto de “Calidad de Vida”, como es, ayudar al bien vivir en la ancianidad, o ayudar a bien morir en la enfermedad terminal. La Calidad de nuestra ancianidad dependerá sobre todo de nuestra capacidad de apreciar su sentido y valor, tanto en el ámbito meramente humano como en el de la fe.

En la persona mayor van apareciendo con mayor fuerza algunas necesidades:

  • necesidad de seguridad
  • necesidad de amor y afecto
  • necesidad de consideración y estima
  • necesidad de seguir viviendo una vida que tenga sentido
  • necesidad de esperanza
  • necesidad de Dios

Para el creyente, esta última etapa se convierte en  tiempo de gracia y salvación. Dios los sigue acompañando: “hasta vuestra vejez, Yo seré el mismo; hasta las canas Yo os sostendré; Yo lo he hecho y Yo os seguiré llevando; Yo os sostendré y os liberaré” (Is. 46, 4)

La Pastoral del Anciano tiene que estar orientada al crecimiento de la espiritualidad de esa edad, es decir la espiritualidad de ese renacimiento que el mismo Jesús indica al anciano Nicodemo a no dejarse detener por su vejez y a renacer a una vida nueva, pletórica de esperanza.

Definición del Proyecto. Finalidad.

Este Proyecto Marco engloba a todas las Residencias de Mayores de nuestra Congregación. Quiere ser una herramienta que nos ayude a tomar conciencia de la importancia que tiene “el acompañamiento humano y espiritual” en la atención a las personas mayores de nuestras Residencias, si queremos que dicha atención sea integral. Tratando de centrarnos en la persona, considerada en todas sus dimensiones, pero especialmente en lo concerniente a su dimensión espiritual- religiosa. “Las residencias están en función de las necesidades del anciano para que cumplan su misión de hogar amable y acogedor de unos seres que viven la última y más solitaria etapa de su vida” (Dir. art. 114)

Este Proyecto de  Pastoral Congregacional, está enfocado a ser cauce del amor misericordioso cuyo objeto principal es el ministerio caritativo en favor de los ancianos… (Cfr. Const. Fund. V) por lo que es evangélico y eclesial: “vivir en la Iglesia el seguimiento de Cristo, configurándose con su actitud de caridad misericordiosa, de amor  total que sale al encuentro de las necesidades materiales y espirituales para remediarlas…” (Cfr. Const. Fund. III)

El espíritu de Nuestra Madre Fundadora, Madre Petra, que nos mueve desde los comienzos, al amor afectivo y efectivo, nos llevan a crear unos cuidados humanizantes a las personas mayores, desde un espíritu propio de sencillez, humildad, caridad, confianza, cercanía y servicialidad. “Agradezcan al Señor el haberles concedido la gracia de amar a los ancianos por vocación. Si ven a Cristo en ellos fácilmente se mantendrán firmes en la entrega y dedicación, y lograrán un clima de amor, que es para el anciano condición indispensable en el desarrollo de su vida espiritual y psíquica” (Const. art. 153)

Es imprescindible hacer partícipes a los laicos y compartir con ellos esta misión en la tarea del acompañamiento espiritual  al anciano.

La Acción Pastoral  programada  en cada Residencia no puede quedar cerrada a unos actos litúrgicos o a oraciones ocasionales, sino que debe ir encauzada hacia la evangelización, “La misión es el modo de ser de la Iglesia y, en ella, de la vida consagrada: forma parte de vuestra identidad; os empuja a llevar el evangelio a todos sin límites “(Benedito XVI  26/11/2010)

Así, tanto las religiosas como el personal que se encarga de esta labor, son agentes que llevan la fuerza, la esperanza y la novedad del evangelio, que muestran otra manera de vivir las dificultades, la enfermedad, la soledad;  en definitiva, las situaciones en las que una persona Mayor se puede encontrar en la residencia; acompañándola en la última etapa de su vida, sobre todo en los últimos momentos, cuidando el paso a los brazos amorosos del Padre.

Debemos tener en cuenta que a nuestras residencias llegan también ancianos con una vivencia espiritual más bien pequeña o nula,  sin vida de fe, sin esperanza, a los que al no saber, no vivir y no poder sentir la novedad y esperanza del evangelio, la ancianidad se les convierte en resignación, espera de la muerte y en muchas ocasiones odio y rencor por no haber sabido asumir su situación actual.

Evangelizar de palabra, de obra y sobre todo a través del testimonio, ayudar al anciano a vivir con serenidad esta etapa de su vida y acompañarle en sus sufrimientos y en el paso definitivo al final de su vida, es un reto que se nos presenta y que trataremos de llevar a cabo a través de este Proyecto. En él trataremos también de implicar al personal de la residencia, familiares y voluntarios.

Destinatarios del Proyecto

Este Proyecto está realizado para todas las Residencias de Mayores de la Congregación Madres de Desamparados y San José de la Montaña. Elaborado por el Equipo de Coordinación, aprobado por la Madre General y su Consejo.

En cada Residencia se debe llevar a  cabo este Proyecto con un  EQUIPO DE PASTORAL, que impulse, motive y coordine la acción pastoral de la Residencia,   implicando a todas las religiosas que forman la comunidad, al personal que trabaja en ella, a los residente/usuarios, a los familiares y voluntarios; partiendo de la aceptación y del respeto a las creencias y valores que profesan desde la fe católica y que ,de  manera voluntaria, quieran participar en las actividades propuestas.

El EQUIPO DE PASTORAL  se formará con el personal de la residencia: capellán, religiosas, personal trabajador, residente/usuarios, familiares y voluntarios.

Objetivos

Objetivo General

Proporcionar el bienestar integral de los mayores, donde pueda germinar y crecer la fe, ayudándoles con paz y serenidad a aceptar su ancianidad, estando a su lado en los sufrimientos y en el paso de esta vida a la eternidad, haciéndolo extensivo a cualquier otra persona relacionada con el Centro.

Objetivos Específicos

  1. Crear el propio Equipo de Pastoral para potenciar y animar la acción pastoral de cada residencia.
  2. Valorar la situación actual de los residente/usuarios para acompañar sus necesidades espirituales.
  3. Acoger a cada anciano como es y acompañarlo desde su situación concreta.
  4. Favorecer la integración y participación del anciano/a en la residencia y su entorno.
  5. Potenciar la atención religiosa y espiritual de cada anciano/a
  6. Prestar especial seguimiento a residente/usuarios en situación de enfermedad aguda o en fase terminal, y acompañamiento durante el proceso de la muerte y atención del exitus.
  7. Lograr un ambiente de familia entre los ancianos/a, religiosas, colaboradores y laicos.
  8. Fomentar las celebraciones litúrgicas alegres, dinámicas y participativas, realzando de modo especial las celebraciones congregacionales,( Beata Petra, San José, etc.) y fiestas locales religiosas.
  9. Potenciar la cercanía, el diálogo con el personal de la residencia y familiares, implicándolos en la medida de lo posible, para favorecer una mayor colaboración.
Metodología

La metodología  está basada en respetar la individualidad y la dignidad de cada residente/usuario,  estará sometida a unos principios mínimos de actuación como son: respeto a las creencias y valores de cada residente/usuario, con tres principios básicos:

  • Participación de los residente/usuarios.
  • Voluntariedad de participación
  • Individualización

La ejecución de las fases del Proyecto será a largo plazo, pues están pensadas para dar respuesta a tres dimensiones que los residente/usuarios necesitan:

Plan individualizado del residente/usuario:

A.1.  Atención personalizada en el ingreso.

 Transcurridos unos días del ingreso en el centro, el agente de pastoral tiene una entrevista con el residente/usuario para realizar el “diagnóstico” de Pastoral de dicho residente/usuario (anexo I)

También para informarle sobre los servicios incluidos en el Programa de Pastoral del Centro.

A.2. Servicio permanente de pastoral.

El Centro pone a disposición del residente/usuario un servicio de atención pastoral personalizado, para dar protagonismo a cada residente/usuario, ofreciéndole un servicio adaptado a la realidad y la biografía de cada persona, a sus necesidades y demandas, ocupándose de las necesidades espirituales de todos los residente/usuarios, sean o no católicos. El agente de pastoral registrará las actuaciones realizadas y cumplimentará la ficha de seguimiento del residente/usuario (anexo II)

Acciones y/o Celebraciones comunitarias.

B.1. El centro como entidad católica, facilitará a los residente/usuarios que lo desee la participación en las celebraciones litúrgicas, u oraciones esporádicas.

Atendiendo al calendario litúrgico se preparan con especial cuidado los tiempos de Adviento, Navidad, Semana Santa, Cuaresma, Pascua, Celebraciones Congregacionales, etc.

Así mismo se realizan celebraciones penitenciales coincidiendo con el tiempo de Adviento y Cuaresma, y la Unción de Enfermos en el tiempo que se estime oportuno. Participación en eventos y celebraciones litúrgicas locales.

B.2. Campañas de solidaridad.

Con esta actividad se busca potenciar la dimensión caritativa de la experiencia religiosa. A la vez se desea que el residente/usuario salga de sí mismo y valore lo que posee, reconociéndose privilegiado e invitado a compartir.

B.3. Celebración de despedida.

 La realidad de la muerte está presente en la vida de las personas Mayores y de la Residencia de forma frecuente. El hecho de que la residencia sea la vivienda habitual de muchos residente/usuarios, implica que éstos experimenten la pérdida y la despedida de compañeros de convivencia. Es importante visualizar y compartir la despedida, dándole entidad propia. Al residente/usuario que ve cómo se marchan sus compañeros, le conforta pensar que será despedido con actos de cariño y respeto. “Cuando los ancianos enfermen de gravedad, se avisará con tiempo a los familiares próximos, si los tiene, para que puedan asistir a sus últimos momentos. Al fallecer un anciano se le aplicará, en sufragio, tres misas y tres rosarios en la residencia en que vivía.” (Dir. art. 117)

 

Formación específica de pastoral.

C.1. Grupo de Celebración.

El Equipo de Pastoral debe fomentar la participación de los residente/usuarios en la preparación de las celebraciones y actividades desarrolladas dentro del Programa de Pastoral de cada Residencia.

C.2. Formación en valores.

Promover la formación en sus diferentes formas de relación con los demás, teniendo en cuenta su cultura, y con uno mismo, siempre desde el punto de vista cristiano.

C.3. Educación en la fe.

Compartir en grupo las diferentes formas de ser y de vivir, el sentirse cristiano, para dar respuesta a sus necesidades espirituales.

Desde el testimonio y el evangelio dar sentido a los momentos de debilidad y dudas de fe. La vida de fe no garantiza no sufrir, ni fomenta la resignación, ni escapa del sufrimiento pensando en un más allá,  sino que ayuda al anciano a vivir su situación con otro talante, a mirarse a sí mismo, a la vida y la muerte con otros ojos.

¿Qué actitudes positivas podemos fomentar en el Mayor desde la experiencia de Dios?

  • En primer lugar, un horizonte de sentido desde el que interpretar la propia vida.
  • En segundo lugar, una serie de actitudes que en sí mismas generan salud.
  • En tercer lugar, hablaremos de sentido, de esperanza y de reconciliación como las tres actitudes básicas que la experiencia religiosa pueda generar. Tres actitudes que ayudan a vivir sanamente la vejez.
Recursos Humanos y Materiales

Recursos humanos

A.1. Equipo de Pastoral compuesto por:

  • Capellán
  • Religiosas
  • Personal trabajador
  • residente/usuarios
  • Familiares
  • Voluntarios

A.2.Funciones del Equipo de Pastoral:

Para llevar a cabo los objetivos de este Proyecto su metodología y puesta en marcha se cuenta con un Equipo de Pastoral cuyas funciones son:

  • Realizar el protocolo de ingreso (diagnóstico pastoral)
  • Elaborar y llevar a cabo la programación de Pastoral de la Residencia.
  • Visitas y acompañamientos, programados o espontáneos, a los residente/usuarios.
  • Coordinación y acompañamiento del voluntariado.
  • Preparación y motivaciones de las celebraciones religiosas (sacramentales o no)
  • Colaboración con el resto de personal de la residencia.
  • Asesoramiento en cuestiones de carácter ético.
  • Acompañamiento de la familia y del anciano en la enfermedad y en el éxitus.

A.3. La tarea del Agente de Pastoral:

La tarea del Agente de Pastoral es ocuparse de las necesidades espirituales de todos los ancianos, sean o no católicos. Un Agente de Pastoral, en una Residencia, debe estar preparado para responder a las necesidades religiosas del Mayor; más aún, debe ser una persona que cultive su experiencia de fe en el marco de la Iglesia católica. Entendemos a la luz de nuestra experiencia que un Agente de Pastoral debe tener habilidades relacionales y sociales, y debe saber trabajar sobre ellas para mejorar su competencia relacional.

  • La escucha activa
  • La empatía
  • La aceptación incondicional
  • La persuasión, etc.

Son elementos de la relación de ayuda, citada más arriba que posibilitan una relación afectiva con el anciano. Sin este paso previo, un Agente de Pastoral no podría ejercer sus funciones correctamente.

Recursos materiales:

Documentos de pastoral:

  • Proyecto de Pastoral de Centro, libros litúrgicos, misal, biblia, encuestas, fichas de seguimiento, etc.

Material audiovisual:

  • Ordenador, pantalla, proyector, DVD, etc.

Instalaciones:

  • Capilla, sala de audiovisuales, sala de conferencias, etc.
Temporalización y Evaluación

TEMPORALIZACIÓN

El Proyecto de Pastoral Marco para el sexenio  2011 – 2017 será evaluado al finalizar el sexenio. Cada Centro será responsable de elaborar la Programación y Memoria Anual de la que informará al Equipo de Coordinación.

EVALUACIÓN

El Proyecto de Pastoral se evaluará al final del sexenio. La Programación  y Memoria de cada Centro se elaborará y  evaluará anualmente.

 

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