El Adviento, ese tiempo sereno de espera y esperanza, llegó hace unas semanas. Pero hoy, nuestra casa despertó de una manera especial: con un desayuno compartido, una oración sencilla que nos unió el corazón… y un pequeño bombón que endulzó la mañana.
En nuestra residencia, cada gesto cuenta, cada detalle abraza, cada palabra acompaña. Hoy, más que un desayuno, celebramos la alegría de seguir caminando juntos, de esperar juntos, de sentir que cada día trae su propia luz.
Que este Adviento continúe llenando nuestros días de paz, cariño y gratitud. Aquí, donde la vida se comparte, también se renueva la esperanza.❤️🎄

 

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