En esta semana tan especial, desde nuestra residencia elevamos nuestras oraciones con el corazón lleno de esperanza.
Pedimos a la Virgen de la Cabeza que proteja a los más necesitados, que abrace con su ternura a quienes atraviesan momentos difíciles y que lleve consuelo a quienes más lo necesitan.
Es un momento de reflexión que nos invita a detenernos, a mirar hacia dentro y a sentir con mayor fuerza el valor de la fe, la solidaridad y el amor hacia los demás.



