Hablarle a San José de corazón es como sentarnos frente a un padre bueno y silencioso que sabe escuchar más allá de las palabras. Él, hombre justo y trabajador, conoció el miedo, la incertidumbre y el peso de las responsabilidades. Supo lo que era no entender del todo los caminos de Dios y, aun así, confiar.
San José, hoy me acerco a ti sin máscaras ni apariencias. Tú que enfrentaste noches de dudas y decisiones difíciles, escucha también mis temores.
Dame tu fortaleza serena, esa que no necesita aplausos, pero que permanece fiel. Intercede por mí cuando la angustia me robe la paz; ayúdame a confiar cuando todo parezca incierto.
San José, custodio fiel, pon bajo tu cuidado mis preocupaciones. Acompáñame en los momentos en que no sé qué camino tomar. Pídele a Dios por mí, para que tenga claridad en la mente, firmeza en el corazón y esperanza en el alma.
Hoy te hablo como hijo que necesita consejo, como amigo que busca consuelo.
Te pido que, como tú, pueda escuchar en el silencio la voz de Dios y responder con valentía.

https://www.instagram.com/p/DVa8SgiCDtP/

Share This