Otro año más, el carnaval de los niños y niñas de nuestro cole no se olvida de nosotros.
Aunque hace frío y nosotros estamos bien calentitos dentro (¡que la experiencia es un grado!), desde nuestra ventana tenemos el mejor palco VIP del barrio. 😄
Y este año el jardín se llena de emociones…
Ahí vienen los colores del Monstruo de las emociones, las caritas que ríen, las que se enfadan, las que se sorprenden y hasta alguna que parece decir: “¡Uy, qué vergüenza me da!”.
Cada disfraz nos lanza una pregunta: ¿Quién soy yo?
¿Soy alegría que salta y contagia?
¿Soy calma que abraza despacito?
¿Soy enfado que patalea un poco… pero luego se pasa?
Desde la ventana jugamos a adivinar… y más de uno descubre que por dentro sigue teniendo todas esas emociones, bien guardaditas, pero muy vivas. 💛
Porque el carnaval no entiende de edades: se siente, se contagia… ¡y se disfruta aunque sea con bufanda y manta!
Gracias, pequeños artistas, por traernos tanto color, tanta alegría y por recordarnos que la ilusión no se jubila nunca. 💛
¡Que viva el carnaval… dentro y fuera de la ventana! 🎊✨

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