Un año más, la magia ha vuelto a llamar a nuestra puerta, y con ella no han podido faltar esas dos visitas tan esperadas que siempre nos llenan de ilusión y felicidad. Los Reyes Magos de nuestro colegio, junto a todos los alumnos —desde los más pequeños hasta los más grandes—, se han acercado con el corazón abierto para adorar al Niño Jesús, ofreciéndole no solo regalos, sino también cantos, bailes y sonrisas sinceras.
Cada gesto, cada mirada y cada nota compartida han sido una ofrenda nacida del cariño y la inocencia, recordándonos el verdadero sentido de la Navidad. Son momentos que se quedan grabados a fuego en el alma, porque aquí florecen la complicidad, el respeto, la ternura y el amor que nos une como comunidad.
Esta visita no es solo una tradición: es un encuentro lleno de luz que nos invita a creer, a agradecer y a seguir sembrando esperanza. Que la alegría vivida hoy nos acompañe siempre y que el espíritu de la Navidad siga latiendo en nuestros corazones durante todo el año.





