En este Miércoles de Ceniza, nuestros mayores han recibido la imposición de la ceniza, gesto sencillo y profundo que inaugura el camino cuaresmal. En sus frentes se traza una señal humilde que nos recuerda nuestra fragilidad y que “polvo somos y al polvo volveremos”.
Al contemplarlos hoy, reconocemos la sabiduría de quienes han atravesado alegrías y pruebas y continúan confiando. En sus rostros, marcados por el tiempo, brilla la certeza de que la vida alcanza su plenitud cuando se camina de la mano del Señor.











