Ayer vivimos un momento profundamente emotivo, compartiendo con los más pequeños un espacio de recogimiento, reflexión y verdadera unión.
En este tiempo de Cuaresma, Jesús se hizo presente en cada gesto y en cada momento de oración, guiándonos hacia un amor más sincero y profundo.
Bajo la mirada del Señor del Rescate, cuya entrega y misericordia nos sostienen, sentimos con fuerza su presencia viva entre nosotros.
Que este encuentro permanezca en nuestros corazones y nos impulse a seguir acercándonos a Jesús, aprendiendo de su amor y compartiéndolo cada día.









